Trazo mi colección del mundo a través de mi
objetivo, dibujo con luz mi visión del momento, de lo que me rodea, de lo que
impresiona, de lo que me aterra, de lo que es diferente o de lo que es corriente.
Escribo mi historia a través de enfoques, de encuadres y creación; grabo,
además de con mi memoria, todo aquello que forma parte de mi camino.
Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo, y yo selecciono mi propio
mundo.
Fotografía, luz y escritura.
Fotografía, su significado proviene del griego, y nos acerca
a la idea de grabar, escribir, dibujar con luz. Y es que sin luz no podemos ver, pero hay
mucho de la luz que no vemos, la fotografía es el espejo de toda esa luz.
La fotografía forma
parte de nuestras vidas, podemos encontrarlas en casi cualquier espacio de
nuestra vida cotidiana pasando a ser un elemento más de nuestro día a día, una
herramienta indispensable para ver y conocer el mundo, para comunicarnos, para
entender la vida, para conocer más allá de lo que nos muestran nuestros ojos.
El ser humano se
perpetúa en imágenes, cincela su entorno, sus pensamientos y mirada, refleja su
mundo, según su historia. Estas imágenes creadas por el ser humano son
representaciones aisladas, seleccionadas, subjetivas que reflejan el mundo de
acuerdo a una historia personal, una mirada única. Pero quien la ve, como en
cualquier tipo de arte, puede luego interpretar otro significado, sentir otra
emoción, evocar otros recuerdos…de ahí la magia de la fotografía, del arte, mi
visión no es la misma que la de otros, y cada acontecimiento se convierte en
singular según los ojos que lo miren.
Las imágenes
forman parte de nuestra cotidianidad, son una parte fundamental de nuestro
entorno y por ello es necesario que formen parte también de la educación, los
centros educativos deben incluir en su currículum la alfabetización visual para
que cada persona pueda entender la fotografía más allá de una mera imagen, como
una visión excepcional del mundo, despertando la curiosidad del alumnado, llevando
a cabo una educación del mirar rigurosa, para que los alumn@s tengan la
capacidad crítica y la autonomía suficiente para ser ciudadanos visuales y
audiovisuales, conscientes.
Además los
medios visuales fijos pueden constituirse como instrumentos pedagógicos relevantes
pues tienen varias ventajas ya que tienen un uso simple, son eficaces, y de
bajo costo, se convierten en herramientas educativas fundamentales que apoyan
al saber y que son saber en sí mismas.
Y es que no hay que olvidar que la fotografía es reflejo y huella de
la realidad, pero también, es creadora de universos ficticios, ello la
convierte en documento y artificio, satisfaciendo a la vez la necesidad de
saber, y la de imaginar y crear. Los centros educativos tienen un doble papel
en este lenguaje de la imagen: la informativa y la estética. En el primer caso,
para comprender el uso que hacen de la imagen los medios de comunicación para
asumir de forma crítica la información transmitida por estos; y en el segundo
caso, abrir su mirada hacia el lenguaje artístico, conociendo tanto la técnica
tradicional como las nuevas tecnologías de retoque de la imagen para poder
expresarse a través de la fotografía, como un lenguaje más.
El sistema educativo debe contribuir al desarrollo de la sensibilidad
artística, dotando al alumnado de las herramientas necesarias para producir y
valorar la obra fotográfica, no sólo a través de conocimientos sobre técnicas y
materiales si no también con el fomento de valores y actitudes de respeto, de
reflexión y de investigación en el ámbito expresivo.
Y es que al
estudiar fotografía se aprende, descubre y reinterpreta la historia de la
sociedad, la pasada, la presente y la futura, ya que, en cierta medida, la
fotografía ha formado parte de la visión que del mundo tienen los seres humanos.
Porque a través de las fotografías congelamos y seleccionamos un momento
específico, convirtiendo a ese momento en importante testigo del paso de los
años, de los cambios y transformaciones, del transcurso del tiempo y de su
influencia cada individuo y en cada sociedad.
Y es que como
señala Susan Sontag “el resultado más imponente de la empresa fotográfica es
darnos la sensación de que podemos apresar el mundo entero en nuestras cabezas,
como una antología de imágenes. Coleccionar fotografías es coleccionar el
mundo”. Pues coleccionemos nuestro pedacito de mundo.
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