Las noches son también un instante único
para capturar los momentos que queremos coleccionar.
Los días oscuros de invierno nos
permiten captar unos tonos únicos, llenos de contrastes, entre el anochecer y
el amanecer surge un nuevo mundo de luz, con colores sutiles y cargados de
nuevos significados.
Y aunque la fotografía se basa en la luz, también podemos conseguir
buenos disparos sin ella, si hay poca luz simplemente tendremos que buscarla y aprovecharla
al máximo.
Para este tipo de fotografía, algo más complicada y que
requiere de ciertos conocimientos técnicos, son claves el control de la
apertura del diafragma y la velocidad de obturación.
Apertura de diafragma se
refiere al tamaño de la apertura de la lente, con el uso de grandes aperturas
dejamos entrar más luz y aprovechamos al máximo la existente.
El obturador controla el tiempo (velocidad) durante el cual
la luz pasa a través de la lente hasta la película o sensor. Cuando
sacamos una foto el obturador se abre y deja pasar la luz que entra por el
lente para que llegue a la película o sensor de la cámara. El obturador es el
elemento físico que controla la velocidad de la exposición.
La velocidad de obturación
es el control del tiempo que el obturador permanece abierto, cuánto más tiempo está abierto más luz entrará a nuestra cámara.
La clave de la fotografía
de noche es saber manejar ambos conceptos,
pues se necesita de una larga exposición, capturando toda la luz y
durante más tiempo. Cuando se usa este tipo de exposición más luz es admitida
en la cámara y se capturan más detalles de la noche. Además esta técnica
también nos permitirá capturar el movimiento.
Pero
si utilizamos una exposición larga nuestro pulso no lo aguantará, pues
cualquier ligero movimiento, nuestra respiración incluso provocarán que la
imagen salga movida y borrosa. Por ello es necesario utilizar un trípode para
mantener la cámara quieta durante largos períodos de tiempo o utilizar
cualquier elemento como apoyo para que la cámara se estabilice.
En
estos casos además necesitaremos utilizar a un mando a distancia o utiliza el
temporizador de la cámara pues la misma presión en el disparador de la cámara
provocará un pequeño movimiento y por tanto borrosidad en las fotografías.
La fotografía de noche,
a pesar de requerir algunos conocimientos más específicos, es un modo de
capturar instantes únicos de nuestra vida cotidiana, sucesos cargados de significados marcados por las luces y el “ruido”
de la noche. La ciudad se llena de lugares sorprendentes bajo la tenue luz de
la luna o de una débil farola, sólo hay que buscarlos con ojos de fotógrafo y
capturar ese momento especial para añadirlo a nuestra colección del mundo.

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