No es necesario irse
muy lejos para encontrar la oportunidad de realizar una buena fotografía, una
imagen que recoja tus ideas y pensamientos, nuestro entorno está plagado de rincones
interesantes, edificios que bajo una óptica personal pueden adoptar formas
increíbles, calles vacías que vibran y calles bulliciosas que parecen
fantasmagóricas.
La ciudad brinda diariamente la misma escenografía pero siempre con
diferentes actores y así distintas escenas, es que
todo es cambiante y en cada momento puedes encontrar fotografías muy diferentes
de las que tomaste ayer, porque cada segundo ocurren miles de historias que
puedes capturar con tu cámara.
Lo esencial para lograr
buenas imágenes en la fotografía de ciudad es caminar mucho, recorrer la ciudad
fijándose en los detalles, porque el mismo lugar puede tener muchas caras,
ofreciendo muchas oportunidades de capturar nuestro entorno.
La luz es sin duda
fundamental en este tipo de fotografía, siendo imprescindible para fotografiar
edificios, parques, calles, iglesias…Durante el día debemos aprovechar la luz
para recoger los detalles de cada rincón de nuestro entorno, buscar lugares que
pasan desapercibidos y encontrar nuevas visiones a las zonas más comunes.
La hora azul, la que
ocurre inmediatamente después de la puesta del sol o inmediatamente antes de su
salida, puede aportar ese toque especial a nuestras fotografías, resaltando los
contrastes de colores y creando un ambiente único.
Pero también puede
darnos un toque especial la luz tamizada de un día completamente nublado pues
su homogeneidad y carácter difuso nos permitirá realizar fotografías únicas de edificios,
catedrales...
Hay que saber
aprovechar cada segundo del día, por ello las últimas horas de la tarde o las
primeras de la mañana pueden ser también sorprendentes para crear fotografías
más dimensionales, con volumen y cierto carácter.
Y si ya no hay luz
natural debemos saber aprovechar la luz artificial de farolas, luminosos, luna,
etc para realizar fotografías personales, con sello propio.
Otro elemento
fundamental en la fotografía de nuestro entorno es la composición, el cómo
enmarcamos esa imagen que nos parece interesante, pues el punto de vista del
fotógrafo es lo que marca la diferencia.
Por ello debemos
atrevernos a usar contrapicados, picados, planos imposibles o poco habituales
pues así lograremos una fotografía impactante. Sólo tenemos que plantearnos la
foto, probar ángulos, movernos, agacharnos, tirarnos al suelo…todo lo necesario
para lograr que la imagen tenga tu visión más íntima.
La presencia de personas
en nuestras fotografías puede darles un toque relevante a nuestras imágenes
pues nos pueden servir para dar referencia del tamaño de los edificios o
lugares, además de que crea un ambiente especial, urbano, de movimiento y
celeridad.
Y si queremos captar
momento especiales y únicos es muy importante la discreción pues si nos
mezclamos con la gente, pasando desapercibidos entre la multitud podremos capturar
imágenes cargadas de significados.
Todo fotógrafo trata de capturar su forma de ver algo, sus sentimientos
hacia un escenario, un objeto, un instante... El fotógrafo quiere plasmar el
alma de cada rincón, el de su ciudad, su gente, su atmósfera…
Es fundamental explorar
la ciudad en diferentes horas, en diferentes momentos del año, para conocer cómo
influye la luz en los edificios, como se ven los lugares vacíos, como cada hora
tiene su particular atractivo, como cada vez que vayamos encontraremos un lugar
nuevo, casi desconocido que podemos capturar con nuestra cámara.
Lo importante en este
tipo de fotografías es arriesgar, ser originales jugando con la luz, con la
composición, con los encuadres para conseguir esa fotografía especial que refleje
más allá del mirar cotidiano.
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